Por PAUL J. WEBER, Associated Press

AUSTIN, Texas — El demócrata Beto O’Rourke se postula como candidato para gobernador de Texas, en un intento por lograr una histórica victoria de su partido en el principal estado republicano de Estados Unidos luego de que su exitosa campaña para el Senado federal de 2018 lo colocara más cerca que cualquier otro candidato en décadas.

Con su anuncio del lunes, O’Rourke se postula por tercera ocasión para el puesto en la misma cantidad de ciclos electorales. Llegó a la primaria presidencial demócrata en 2020 como un fenómeno del partido, pero ocho meses después la abandonó debido a falta de fondos y de respaldo público.

“No será fácil, pero es posible”, expresó O’Rourke en entrevista con AP, en referencia al dominio que tienen los republicanos en Texas. “Sí creo, enfáticamente, escuchando a la gente en este estado, que están sumamente descontentos con la dirección en que (el gobernador actual) Greg Abbott ha tomado a Texas”, añadió.

La candidatura de O’Rourke allana la vía para una de las elecciones a gobernador más notables — y posiblemente más costosas — del 2022. Abbott, republicano que se postula a un tercer periodo, ha colocado a Texas firmemente a la derecha política con lo que ha cobrado protagonismo a nivel nacional. Una postulación de O’Rourke, un experto en medios y excongresista con antecedentes de lograr generar atención y fondos, podría alentar a los demócratas a nivel nacional a invertir millones de dólares para intentar, una vez más, dar un giro en Texas.

Aun así, O’Rourke no regresa como el favorito. Aunque el aumento de la población de latinos, jóvenes y universitarios en el estado es positivo para los demócratas, el derroche en gastos del partido en las elecciones presidenciales del 2020 prácticamente los dejó sin nada.

El pronóstico de los demócratas a nivel nacional es incluso peor conforme se avecina la elección de medio periodo del próximo año. Texas no ha elegido a un gobernador demócrata desde Ann Richards en 1990. Y las recién modificadas circunscripciones electorales, aprobadas por Abbott en octubre, refuerzan la posición de los republicanos en los florecientes distritos suburbanos que se habían estado alejando del partido. Eso podría significar que habrá menos contiendas competitivas y poca participación.