CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El gobierno mexicano envió el lunes 250 efectivos de la Guardia Nacional y 60 policías para incautar terrenos vecinos a las ruinas prehispánicas de Teotihuacan, donde según las autoridades se estaban destruyendo partes del perímetro del sitio arqueológico por una obra en construcción.
Funcionarios mexicanos reportaron la semana pasada que desde marzo habían estado intentando detener el proyecto privado de construcción, pero que el trabajo continuó en lo que medios locales dicen era un plan para construir una especie de parque de diversiones.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia indicó que la Guardia Nacional le ayudó a las autoridades a colocar avisos de aseguramiento (incautación) en la propiedad, ubicada al norte de la Ciudad de México. La incautación le permite a la fiscalía asumir el control del predio, mientras que los responsables de las obras están siendo investigados por cargos penales de “ocasionar daños irreparables al patrimonio arqueológico de México”.
La demora en detener el proyecto deja ver cómo el anticuado y rígido sistema legal de México dificulta hacer respetar los códigos de edificación y las leyes que regulan la zonificación, o detener las construcciones ilegales, incluso en sitios históricos protegidos.
La Secretaría de Cultura indicó la semana pasada que, desde marzo, en repetidas ocasiones había emitido órdenes para detener las obras, pero que los trabajadores las ignoraron. La dependencia calcula que al menos 25 estructuras antiguas en el lugar estaban amenazadas, e indicó que presentó una queja penal contra quienes resulten responsables.
Aparentemente, los propietarios de los terrenos agrícolas están intentando convertir la tierra en un sitio recreativo. El área es vecina a la famosa calzada y complejo de pirámides del sitio arqueológico, ubicados al otro lado de un camino.
El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, un organismo de la UNESCO, indicó que maquinaria pesada amenazaba con arrasar hasta 7 hectáreas (15 acres) del lugar, que fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. El Consejo dijo también que se había detectado saqueo de artefactos.
“Teotihuacan es un emblemático sitio del Patrimonio Mundial declarado por la UNESCO, en la que se reúnen los más altos valores de la identidad del pueblo de México”, señaló el Consejo en un comunicado la semana pasada.
El hecho de que la destrucción ocurriera tan cerca de la capital generó interrogantes en torno a la capacidad de México para proteger sus sitios históricos. Teotihuacan es el sitio arqueológico más popular del país, con más de 2,6 millones de visitantes al año, y México tiene cientos de sitios históricos más pequeños, más remotos y con frecuencia inexplorados.
Teotihuacan es conocido por sus pirámides del Sol y de la Luna, pero era una ciudad grande con más de 100.000 habitantes y cubría unos 20 kilómetros cuadrados (8 millas cuadradas).
La misteriosa ciudad era una de las más grandes del mundo en su apogeo entre el año 100 a.C. y el 750 d.C. Pero fue abandonada antes del surgimiento de los aztecas en el siglo XIV.
Incluso su verdadero nombre se desconoce. Los aztecas le asignaron el actual, pero es posible que ellos la hubieran llamado “Teohuacán” — literalmente, “la ciudad del Sol” — en lugar de Teotihuacan, que significa “ciudad de los dioses” o “el sitio donde los hombres se convierten en dioses”.
Las pirámides del Sol y de la Luna solían atraer a decenas de miles de visitantes para los equinoccios de primavera y otoño cada año, hasta que llegó la pandemia de COVID-19.