Por MARCIA DUNN Associated Pres

CABO CAÑAVERAL, Florida — El primer eclipse total de Luna en más de dos años coincidirá esta semana con una superluna, lo que representa todo un espectáculo cósmico.

Esta superluna “de sangre” será visible el miércoles en todo el Pacífico —que ofrecerá la mejor vista—, así como en la mitad occidental de América del Norte, el extremo sur de Sudamérica y el este de Asia. Más vale no perderlo de vista.

El eclipse total durará unos 15 minutos mientras la Tierra pasa directamente entre la Luna y el Sol. Pero el espectáculo entero durará alrededor de cinco horas, a medida que la sombra de la Tierra cubre gradualmente la Luna y después poco a poco se desvanece. El color naranja rojizo es resultado de todos los amaneceres y atardeceres en la atmósfera terrestre que se proyectan hacia la superficie de la Luna eclipsada.

“Hawai tiene el mejor lugar, seguido de California y el noroeste de Estados Unidos”, dijo Noah Petro, científico de proyectos de la NASA para la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter. Nueva Zelanda y Australia también tendrán una excelente vista.

La sonda, que ha orbitado la Luna durante 12 años, medirá los cambios de temperatura en la superficie lunar durante el eclipse. Los telescopios en la cima de la montaña Mauna Kea de Hawai también monitorearán al satélite, indicó Petro.

La Luna se estará poniendo y el Sol estará saliendo en la costa este de Estados Unidos, por lo que los observadores no tendrán mucha suerte. Europa, África y el oeste de Asia se perderán el espectáculo por completo. Sin embargo, habrá transmisiones en vivo por internet.

No obstante, todas las personas, en todos los lugares, podrán contemplar una Luna más brillante de lo usual, siempre que el clima lo permita.

La Luna estará a unos 357.460 kilómetros (220.000 millas) de distancia. Es esta proximidad, aunada al hecho de que es luna llena, lo que le lleva a encajar en el concepto de superluna, que la hace parecer más grande y brillante.

La superluna del mes pasado, en cambio, estuvo 155 kilómetros (96 millas) más lejos. A diferencia de un eclipse de Sol, ver directamente una Luna eclipsada no conlleva ningún riesgo.