Mientras Estados Unidos se debate entre una nueva masacre y las muertes de hombres negros a manos de la policía, el presidente Joe Biden clama por tomar medidas correctivas, pero pasar de las palabras a los hechos le está resultando difícil.

Luego de tres meses de llegar a la Casa Blanca, los planes ambiciosos de Joe Biden en materia de armas y reforma policial se estrellan contra la realidad de la estrecha mayoría demócrata en el Congreso y la escasa capacidad del Senado de abordar varios asuntos de envergadura a la vez.

Cuando la Casa Blanca está concentrada ante todo en un paquete de rescate por la pandemia de coronavirus al que se suma un vasto plan de obras de infraestructura que probablemente dominará el calendario legislativo durante meses, parece probable que los temas como el control de armas y la reforma policial pasen a segundo plano.

Biden insistió el viernes que no es así y que “jamás he dejado de dar prioridad” al control de armas. El día anterior, un hombre armado mató a ocho personas en un depósito de FedEx cerca del aeropuerto de Indianápolis, la más reciente de una serie de matanzas en distintos lugares del país en las últimas semanas.

Biden hizo muchas promesas a los votantes demócratas —en particular a los votantes negros que ayudaron a llevarlo a la Casa Blanca— en cuanto a sus prioridades y su capacidad de maniobrar en Washington, donde asuntos como el control de armas están estancados desde hace años. Las masacres y las muertes de personas no blancas a manos de la policía en Chicago y un suburbio de Minneapolis han intensificado los reclamos de medidas.

DeAnna Hoskins, presidenta y CEO de Just LeadershipUSA, un grupo que promueve la reforma policial, sostuvo que los activistas están dispuestos a demostrar paciencia, pero no por mucho tiempo. Elogió los decretos recientes de Biden que constituyen pequeños pasos para volver más estricta la averiguación de antecedentes, pero sostuvo que “esas medidas son insuficientes”.

“No tienen el alcance necesario para llegar al fondo del asunto”, dijo Hoskins.

La Casa Blanca dice que puede abordar varios asuntos a la vez, al promover públicamente el plan de infraestructura mientras en negociaciones de trastienda trata de ganar el apoyo de los demócratas y republicanos moderados para el control de armas y la reforma policial.

“En este edificio, el equipo legislativo y miembros jerárquicos del personal de la Casa Blanca estamos trabajando en distintos frentes al mismo tiempo”, dijo la secretaria de prensa Jen Psaki.

Voces oficiales dicen que Biden trata de mantener una presencia discreta en las discusiones legislativas sobre armas y policía para evitar la politización de negociaciones complicadas. Sostienen que la emisión de decretos sobre reforma policial podría atentar contra los avances del asunto en el Congreso y se sienten alentados por hechos como las conversaciones entre el senador republicano Tim Scott y el demócrata Cory Booker.

Con todo, Biden ha dicho que su estrategia legislativa es la de “una cosa a la vez”. El mes pasado dijo que los presidentes que pueden exhibir logros “saben encontrar el momento para lo que hacen, ordenarlo, decidir y dar prioridad a lo que se debe hacer”.

Implícitamente, esa declaración dice que algunas prioridades deberán aguardar su turno.