Por DENISE CATHEY Redacción

Ayer muchos en nuestra comunidad celebraron el Domingo de Ramos, un día que sirve como inicio de la Semana Santa que culmina en Pascua, que este año cae el 4 de abril. La semana sirve como el inicio del sacrificio y la resurrección de Jesucristo en la fe cristiana. “El Domingo de Ramos es el comienzo de la Semana Santa. Es una celebración de la entrada solemne de Jesús a Jerusalén”, dijo el padre Lawrence Mariasoosai de la Catedral de la Inmaculada Concepción. “Jesús entra con sus discípulos y toda la gente de Tierra Santa, estaban recibiendo a Jesús, cantando hosanna y alabando”, dijo Mariasoosai.

Si bien el año pasado no se realizó el Domingo de Ramos debido a la pandemia de COVID-19, este año la celebración regresó con algunos ajustes para la seguridad pública. “Lo que hacemos el Domingo de Ramos es conmemorar el recuerdo de cuando Jesús entró en la ciudad. Usualmente lo que tenemos es la entrada solemne desde afuera, a veces una procesión, desde el estacionamiento hasta la iglesia”, dijo.

Si bien la procesión no fue posible este año, el obispo Daniel E. Flores, de la Diócesis Católica de Brownsville, emitió los protocolos de salud y seguridad para guiar las celebraciones durante la Semana Santa. “La segunda forma puede usarse para bendecir las palmas al comienzo de la misa; sin embargo, no hay reunión ni procesión de personas en la iglesia. Creo que la mejor opción es distribuir las palmas cuando la gente entra y toma asiento para la misa, o al final de las misas del Domingo de Ramos”, explicó Flores en un documento publicado en la página de Facebook de la Diócesis Católica de Brownsville.

Además, Flores indicó que las palmas debían ser higienizadas, cualquier voluntario que repartiera palmas debía usar cubrebocas y desinfectarse las manos y se debía observar el distanciamiento social de los feligreses que esperan recibir las palmas.

Este año, la Catedral de la Inmaculada Concepción optó por bendecir las palmas al principio y entregárselas a los feligreses al final de la misa cuando salen de la catedral.

Para Mariasoosai, quien llegó a la Catedral de la Inmaculada Concepción en octubre, el Domingo de Ramos tiene un segundo propósito tanto para él como para la comunidad — el comienzo de una semana de esperanza.

“La esperanza siempre está ahí. Así como Jesús resucitó, nosotros resucitamos de todo este sufrimiento en la pandemia”, explicó.

“La primavera trae vida y por eso la celebración de la Pascua trae esperanza y vida nueva en cada uno de nosotros. Esa es mi esperanza y el significado para mí”, finalizó Mariasoosai.