La moda comenzó en el Einstein Café, una cadena de cafés y postres con sucursales en toda la región, desde Dubái hasta Kuwait y Bahréin. En lugar de los consabidos vasos de cartón, el café empezó a servir sus bebidas lácteas espesas en biberones de plástico.

Aunque los productos de temática infantil no eran una novedad para la franquicia —un batido con cerelac, el cereal de arroz para los bebés, es uno de sus productos de mayor venta— el entusiasmo sin precedentes que han generado los biberones ha provocado cierto desconcierto. El estrés y la ansiedad provocados por la pandemia parecen haber encontrado una descarga en esta insólita moda.

“Todos querían comprarlo, la gente llamaba todo el día, decía que vendría con sus amigos, con su padre y su madre”, dijo Younes Molla, gerente general de la franquicia Einstein en Emiratos Árabes Unidos a la Associated Press. “Después de tantos meses con todas las dificultades, la gente toma fotos, se divierte, recuerda la infancia”.

Las largas filas atestaron las cafeterías Einstein en todo el golfo. Gente de todas las edades hacían fila en las aceras a la espera de succionar café de un biberón de plástico. Algunos incluso llevaban sus biberones a otros cafés y rogaban a los meseros desconcertados que los llenaran.

Pero los detractores tomaron nota, y los bebedores de biberones y sus proveedores enfrentaron una andanada de comentarios negativos.

“La gente estaba furiosa, decía cosas horribles, que éramos una ‘aeb’ (vergüenza) al islam y la cultura musulmana”, dijo Molla.

La semana pasada, la ira llegó a los más altos niveles de gobierno. La represión no se hizo esperar. Inspectores irrumpieron en los cafés y aplicaron multas.

“El uso indiscriminado de los biberones no solo es contrario a la cultura y tradiciones locales”, dijo el gobierno en un comunicado, “sino que el mal uso del biberón durante el llenado podría contribuir a la transmisión del COVID-19”.