No quedó claro cómo la ciudadanía podrá disfrutar de todos estos eventos en medio de la pandemia ni se especificaron los costos que implicarán aunque el canciller Marcelo Ebrard subrayó que se realizarán “bajo el principio de austeridad”.

Los 15 eventos o efemérides, que comenzarán en febrero y se prolongaran a lo largo de casi todo el año, aspiran a integrar a la población “históricamente en desventaja con una perspectiva de igualdad”, dijo Ebrard.

Por ello, se prevén actos de petición pública de perdón al pueblo maya, a los yaquis (originarios del noroeste del país) y a la comunidad china que en 2011 fue objeto de una matanza en el norte del país atribuida a las tropas de Francisco I. Madero porque consideraron que eran simpatizantes del ejército de Porfirio Díaz.

El canciller indicó que todos los actos tendrán una “dimensión diferente con respecto a la comunidad internacional, porque lo que México va a proyectar es su confianza en sí mismo”.

No hizo mención a la polémica petición del presidente Andrés Manuel López Obrador, lanzada en 2019 y luego en 2020, para que el rey de España pidiera perdón por las atrocidades de la Conquista, un tema que causó indignación en el país europeo con el argumento de que no se pueden abordar eventos históricos con criterios actuales.

Comunidades agrupadas en el Consejo Nacional Indígena han criticado la aparente cercanía del actual gobierno con los pueblos originarios mientras de forma paralela promueve proyectos de infraestructura que ponen en riesgo sus tierras. Por eso se unieron a las particulares conmemoraciones anunciadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la guerrilla que se alzó en armas en el sur de México en 1994.

Entre ellas, destaca un viaje para llegar a Madrid el 13 de agosto, justo cinco siglos después de la caída de Tenochtitlán, la capital del imperio mexica sobre la que se levantó la actual Ciudad de México.

En un comunicado de hace unos meses, dijeron que el objetivo no era “amenazar, reprochar, insultar o exigir” sino decir a los españoles “que no nos conquistaron, que seguimos en resistencia y rebeldía” y que no tienen que pedir perdón. “Ya basta de jugar con el pasado lejano para justificar, con demagogia e hipocresía, los crímenes actuales y en curso”, continuaba el comunicado en referencia al asesinato de luchadores sociales, o “los genocidios escondidos detrás de megaproyectos”.

La antigua Tenochtitlán también será escenario de exposiciones como las “ventanas arqueológicas” desde las que se admirarán los restos del pasado prehispánico que hay en el subsuelo del centro histórico de Ciudad de México.

Otra de las exhibiciones será la de los “indios conquistadores” que iniciará en Tlaxcala, origen de uno de los pueblos que se unieron a los españoles para librarse del yugo mexica.

Zoé Robledo, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, dijo que estas celebraciones servirán para “recuperar el ímpetu mexicano” tras un 2020 “difícil y doloroso debido al COVID-19″ pero aseguró que este año, aunque la pandemia sigue en curso, hay “señales de luz, del final de este terrible episodio”.

México, sin embargo, está en su punto más alto de la epidemia desde que el coronavirus llegó al país, hace casi un año.