Caos en Iowa por falta de resultados del caucus

Por STEVE PEOPLES, THOMAS BEAUMONT y ALEXANDRA JAFFE/Associated Press


El partidario de Bernie Sanders, Mario Basurto, centro, y su familia se encuentran con la representante Alexandria Ocasio-Cortez, DN.Y., abajo a la derecha, durante un mitin por el candidato presidencial demócrata al senador Bernie Sanders, I-Vt., en el campus de la Universidad. del norte de Iowa.

-Marcio Jose Sanchez/Associated Press

DES MOINES, Iowa — El Partido Demócrata planea difundir la mayoría de los resultados del caucus de Iowa a las 5 de la tarde, según dijeron voceros de la organización a las distintas campañas el martes.

La decisión surge en medio del caos y la confusión en Iowa debido a que un problema técnico impidió anunciar los resultados de las asambleas partidistas el lunes a la noche. Aun así, los candidatos, aunque frustrados, juraron seguir adelante con sus campañas electorales.

Más de 12 horas después del cierre de los locales de los caucus en Iowa, no se había publicado un solo resultado y los organizadores no ofrecieron un cronograma explícito aparte de decir que habrá resultados parciales para el martes a la tarde.

Al mismo tiempo, los candidatos trataron de darle buena caraca al asunto mientras se alistan para el próximo campo de batalla: Nueva Hampshire.

“Me siento estupendo”, declaró Elizabeth Warren en un teatro en Keene, Nueva Hampshire el martes por la mañana. “Es una contienda reñida entre tres y sabemos que entre los tres nos habremos dividido los delegados de Iowa”.

Pero Warren se expresó consternada por lo ocurrido en Iowa.

“Es que simplemente no entiendo qué significa eso, que publicarán por lo menos la mitad de los resultados. Creo que deberían organizarse y difundir todos los resultados”, declaró la senadora de Massachusetts.

El fiasco de Iowa es un episodio embarazoso para los demócratas, que llevaban meses promocionando la consulta como una oportunidad para depurar su nutrida fila de aspirantes.

En lugar de ello, al final del día no hubo ganador claro y más bien abundaban los reclamos de que Iowa debería dejar de tener el status de primero en la serie de contiendas internas. La gobernadora de Iowa, sin embargo, insistió en que su estado debe tratar de preservar esa distinción.

Kim Reynolds, republicana, aseguró que Iowa realiza enormes esfuerzos para ser el primer estado de las primarias, y que es responsabilidad de los líderes políticos tener los mecanismos adecuados para que el proceso funcione. Recordó que en el 2012 los dos partidos trabajaron para mejorar el proceso luego que en las consultas republicanas Mitt Romney fue declarado ganador aunque después se determinó que Rick Santorum obtuvo más votos.

El Partido Demócrata avisó a las distintas campañas electorales que el problema fue resultado “de una falla en el programa de entrega de datos” y que la falla ya fue resuelta. Añadió que el plan es divulgar los resultados “lo más antes posible” el martes. Aseveró que había confirmado la exactitud de los datos recabados y que no se debió “a ningún hacking ni intrusión”.

Aun así, era evidente que el proceso era lento y tortuoso. Funcionarios del partido habían despachado voluntarios en todo el estado a recabar copias en papel para poder cotejarlas con los números reportados de cada jurisdicción mediante apps de teléfonos celular. El app resultó ser engorroso para numerosos usuarios. Muchos jefes de jurisdicción tuvieron que dictar sus números por teléfono y otros entregaron las cifras manualmente, lo que ocasionó más demoras.

El presidente del Partido Demócrata en Iowa, Troy Price, informó a las campañas que a las 2200 GMT publicará el 50% de los resultados de los caucus, pero se negó a responder preguntas de los frustrados gerentes de campañas sobre cuándo saldrían todos los resultados o sobre cómo garantizará la integridad del proceso, o incluso si se trata de días o semanas.

“Seguiremos trabajando para resolver el proceso”, dijo Price en la llamada, a la que AP tuvo acceso. “Queremos publicar algo de los resultados”.

Al igual que Warren, el ex vicepresidente Joe Biden dijo “me siento estupendo” y vaticinó que el resultado será reñido. Voceros de su campaña despertaron dudas sobre la confiabilidad de los resultados cuando sea que se divulguen.

Antes de partir de Iowa, uno de los abogados de la campaña de Biden envió una carta al partido estatal expresando inquietudes por “fallas agudas … en todas partes del estado” y exigiendo “una explicación exhaustiva y toda la información relevante sobre los métodos de control de calidad que ustedes están usando y una oportunidad para responder, antes de que los resultados oficiales sean publicados”.

Otros candidatos guiaron su atención hacia Nueva Hampshire, que celebra su primeria en una semana.

Bernie Sanders expresó “tengo la impresión de que nos va a ir muy muy bien aquí en Iowa … Hoy es el principio del fin para Donald Trump”.

Pete Buttigieg básicamente se declaró ganador.

“La verdad es que no sabemos todos los resultados pero sí sabemos que al final, Iowa, ustedes han estremecido a la nación”, dijo Buttigieg antes de salir de Iowa. “Todo indica que partimos hacia Nueva Hampshire victoriosos”.

En la llamada telefónica con todas las campañas demócratas hubo momentos de tensión.

Los representantes de la campaña de Biden objetaron la idea de difundir resultados parciales antes de cotejarlos con otros marcadores, afirmando que ese plan no encara “crecientes reportes” de problemas la noche del caucus como de jefes de distrito que no pudieron comunicarse con la oficina central por teléfono para reportar sus datos.

“Las denuncias y los problemas se están multiplicando así que suponemos que ustedes tienen alguna manera de resolver eso y de explicar, al tiempo que publican estos resultados parciales, por qué están satisfechos con esta solución”, dijo la abogada de la campaña de Biden, Dana Remus. “Debe haber suficiente transparencia para que la gente se sienta satisfecha con esto y en estos momentos no nos sentimos satisfechos”.

Otras campañas apoyaron la decisión del partido. Jeff Weaver, asesor de Sanders, agradeció a la dirigencia partidista y exhortó a las demás campañas a no socavar a su propia organización.

“Los que están tratando de demorar todo esto simplemente por la posición que lograron en los resultados de anoche, creo que eso es mala voluntad”, estimó Weaver.

Más allá de la campaña actual, el caos en Iowa sembró dudas sobre la conveniencia de tener allí las consultas partidistas, una complicada maraña de asambleas celebradas en un estado que es demográficamente disímil al resto del país. Se escucharon quejas de que quizás llegó el momento de acabar con esa anticuada tradición.

El partido ya antes ha tratado de responder a las críticas y este año prometió difundir tres series de datos distintos sobre las preferencias de los votantes, supuestamente para incrementar la transparencia. Pero el nuevo sistema sólo creó más inconvenientes.

Mandy McClure, vocera de los demócratas de Iowa, dijo que el partido “halló incongruencias en la entrega de tres series de resultados”, lo que obligó a las autoridades a verificar los resultados con “los datos subyacentes” en papel.

Parte del problema fue el app. Muchos representantes del partido no pudieron bajarlo o registrarse en él. Algunos de ellos se vieron obligados a reportar los resultados por teléfono.

En una carta a las campañas electorales, el partido dijo que los datos recopilados “son precisos”, pero resultaron incompletos.

“Si bien el app estaba registrando los datos eficazmente, sólo estaba reportando parte de los datos”, expresó el presidente del Partido Demócrata en Iowa Troy Price. “Esta falla fue identificada y reparada. La falla del app no impidió a los titulares de cada jurisdicción reportar sus resultados con precisión”.

Antes en la noche, los votantes de Iowa equilibraban su clara preferencia por un cambio fundamental con un abrumador deseo de derrotar a Trump. Al menos cuatro candidatos de alto perfil pugnaban por tomar ventaja en la primera prueba para determinar quién y qué representa al partido en la turbulenta era de Trump.

Esta es solo la primera cita de una temporada de primerias que se extenderá por los 50 estados y varios territorios estadounidenses, antes de la convención nacional del partido a mediados de julio.