Creer en los Reyes

Por Dulce Soto
Agencia Reforma



VIVIR DESDE LA infancia preocupados, frustrados o ansiosos puede causar baja autoestima, hostilidad, conductas agresivas y trastornos emocionales, lo que provoca la desilusión por creer en los Reyes Magos.

-Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO —Los niños de ahora tienen una percepción más negativa del mundo que los de otras generaciones, debido a que les ha impactado el pesimismo con el que sus padres o personas cercanas viven, revela un estudio del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (CEEPI).

Por ello, especialistas en psicología infantil consideran necesario seguir fomentando la creencia de los niños en Santa Claus, la Navidad o los Reyes Magos, tradiciones que, más que darles regalos, los ayudan a tener esperanza, a valorar la bondad, el amor, a creer en los otros y a vivir una infancia sana, sostienen.

Tras recabar información de 650 niños, el reporte concluye que los menores de 9 a 12 años que ya no creen en esas figuras mágicas piensan que las personas extrañas no son buenas y que pueden dañarlos.

Vivir desde la infancia preocupados, frustrados o ansiosos puede causar baja autoestima, hostilidad, conductas agresivas y trastornos emocionales, explica Claudia Sotelo, directora del CEEPI.

“El pesimismo que asumimos de la vida se verá reflejado en nuestros hijos.

Si no creemos en nada, los niños pequeños también creerán que viven en un mundo en donde nada vale la pena. Eso es nocivo, porque una niñez desconfiada dará como resultado adultos hostiles y egocéntricos”, sostiene.

En contraste, los menores de 6 a 8 años que todavía creen en Santa o en los Reyes, agrega, confían más en sus padres, en las autoridades y viven con ilusiones.

“Creer en estos rituales de fiestas y en estas figuras generosas nos ayuda a rescatar las bondades de la generosidad, a creer en la esperanza”, afirma.

Sin embargo, subraya, cada vez más los niños rompen estas creencias a menor edad. Si antes dejaban de creer entre los 11 y 12 años, en promedio, ahora lo hacen desde los 8 y 9 años.

Para evitar que se desilusionen cuando suceda esto, se les debe explicar que no fue un engaño ni una mentira, sino un acto de amor y generosidad de sus padres.

Además, estas creencias permiten a los niños desarrollar la imaginación, la fantasía y la creatividad, habilidades que les permitirán aprender a abordar cualquier problema, durante toda su vida, y a encontrar diferentes soluciones para resolverlo, asegura la psicóloga Paola Sáenz.

Y, sobre todo, detalla, se promueve la solidaridad hacia los otros al creer que alguien desconocido lleva regalos a todos los niños.

“Creer que hay un ser que no nos conoce y nos viene a dejar regalos nos ayuda a desarrollar el valor de la solidaridad, y que un niñito crea que para obtener algo debe portarse bien o esforzarse ayuda a desarrollar la responsabilidad”, indica.