Estilista local está de fiesta

POR SUSANNA GROVES
El Nuevo Heraldo

Los clientes que entran al salon de belleza Coty for Hair en el vecindario de Río Viejo son recibidos en la puerta por la mascota de la tienda, una bola de pelo negro, esponjoso y de tres libras, llamado “Bon Jovi”, un jovial Pomeranian cuyo pelaje se asemeja a la famosa melena de su homónimo.

Clotilde “Coty” Cruz está celebrando su carrera de más de cincuenta años como estilista en el área de Brownsville este mes.

“No veo el entrar en mi negocio como un trabajo”, reflexionó Cruz, “todos los días que paso aquí siempre son felices para mí”.

El aroma de los pétalos de rosa del quemador de incienso de la recepción es solo una de las características relajantes de la atmósfera tranquila y discreta del salón de belleza Coty for Hair.

Sylvia L. Perez, cliente desde hace mucho tiempo, antigua administradora jubilada y directora de Oliveira Elementary y Hanna High School, se ríe de la placa de Coty “Soy esteticista, No mago” y está muy visible cerca de su silla.

“A pesar de lo que dice. Coty realmente es una hacedor de Milagros”, dijo Pérez.

“Mi hermana comenzó a venir aquí y la seguí, Coty es creativa, paciente y siempre muy respetuosa, es como una familia, y por eso sigo volviendo”.

Cruz ha estado en su ubicación actual en Palm Boulevard, en el centro de la ciudad desde 1979, después de pasar una docena de años en el salón Le Beau.

“Todos mis clientes me siguieron a aquí cuando me mudé”, dice Cruz.

Muchos de los clientes de Cruz son generaciones múltiples de la misma familia, incluyendo a las clientes habituales Lydia Delarosa y su madre, Aldella Cruz.

Bon Jovi acompañó a Aldella Cruz hasta la silla, y se mostró muy atento cuando Coty inició con el champú.

“Coty es muy amable con la gente, y especialmente delicada con aquellos que pueden tener algunos problemas físicos”, señaló Delarosa. “A mi sobrina también le gusta venir, sobre todo porque Coty siempre acepta clientes sin cita y puede hacer espacio en su agenda”.

Cruz dice que su hermana mayor la inspiró en su carrera, que le cortó el pelo, así como a sus hermanos y sobrinos.

“Al crecer, mi madre nunca tuvo el dinero para ir a un salón de belleza de forma regular, por lo que mi hermana aprendió con nosotros”, recordó Cruz.

Cruz estudió en el Hilbrae Beauty College en Harlingen y recordó que en el pasado, sus 1,500 horas iniciales de entrenamiento le costaron 350 dólares en matrícula.

“No puedo imaginar cuánto costarían esas horas ahora”, dijo Cruz.

Cruz parece haber transmitido parte de su legado a su hijo, Enrique Cruz III, que ha sido peluquero en Houston durante los últimos dieciséis años, y también imparte clases grupales en Style Lab.

“Nunca me canso de cortar el cabello, para mí es muy energizante”, señaló Cruz.

Cuando la clientela sale del salón, Bon Jovi, acompaña a cada uno hacia la puerta.

“Realmente, las mejores personas en Brownsville son mis clientes”, dijo Cruz.