Becas al esfuerzo

Por Gary Long
El Nuevo Heraldo

Tres estudiantes del último año en Pace Early College High School ganaron becas de cinco años para la Universidad St. Edwards en Austin a través del Programa de Asistencia Universitaria para Migrantes, basado en los altos promedios de calificaciones en los exámenes de ingreso a la universidad SAT y ACT.

Los tres, Osiel Mendoza, David De León y Génesis Vazquez, han pasado sus años de preparatoria con sus familias entre los campos agrícolas de Minnesota y Florida y el rigor del aula del Distrito Escolar Independiente de Brownsville. Cada uno se convertirá ahora en un estudiante universitario de primera generación.

“Tenemos ayuda en todas partes”, dijo Vázquez sobre el programa. La mayoría de los estudiantes migrantes abandonan la escuela una o dos semanas antes de la primavera para llegar a sus trabajos en el norte y regresar al Valle del Río Grande una o dos semanas después de que la escuela haya comenzado en el otoño. Eso es mucho para ponerse al día, dijeron los estudiantes.

“La mayoría de los estudiantes migrantes son muy trabajadores. Lo aprenden de sus padres que trabajan en turnos de 15 y 16 horas, sin fines de semana”, dijo Juanie García, la maestra de migrantes de Pace que ayudó a guiar las tres solicitudes exitosas.

Los estudiantes de Pace aprenden desde onceavo grado cómo buscar becas. La clave del éxito es la presentación temprana del papeleo, dijo García. Los de doceavo grado deben solicitar 15 becas.

St. Edwards es la única universidad en el país que otorga becas de cinco años a través del programa CAMP, así que hacer una solicitud era una prioridad, dijo. Las actividades extracurriculares, el ensayo que acompaña a la solicitud y las cartas de recomendación de los maestros también fueron factores importantes. Sólo 35 espacios están disponibles en todo el país.

“Traemos representantes del CAMP de St. Edwards, UTRGV, Michigan State, la Universidad de Texas-El Paso” y otros, dijo Letty Barrientes, coordinadora del programa de migrantes del BISD.

CAMP es financiado por el Departamento de Educación de Estados Unidos y está disponible a través de subvenciones en los colegios y universidades que participan.

De León y Vázquez se enteraron del programa cuando eran estudiantes de noveno grado, pero Mendoza hasta su último año. Sin embargo, logró ponerse al día trabajando en el laboratorio de migrantes durante su hora de comida y en otro tiempo libre.

Hace dos años, De Leon participó en un programa llamado MUSE, o Migrant University Summer Experience, un programa residencial de verano de seis semanas en la Universidad de Texas del Valle Rio Grande en Edinburg. Su familia viaja a Minnesota en los veranos, por lo que tuvo que hacer ajustes a su horario de cuidado de su hermano menor y sus primos mientras se encontraba lejos del Valle.

En Pace “el laboratorio de migrantes tiene las herramientas que necesitamos para ponernos al día”, dijo.

Por su parte, Vázquez dijo que ha podido mantenerse al día con el trabajo escolar. Actualmente ella trabaja en dos puestos de ventas en el centro comercial Sunrise después de la escuela. Su objetivo es obtener una licenciatura en administración de empresas, convertirse en empresaria y abrir su propio negocio como cosmetóloga.

“Ser migrante es difícil”, dijo Mendoza, refiriéndose a las jornadas laborales de 12 horas cuidando a sus hermanos y preparando la comida para cuando sus padres regresen a casa de los campos. Él tenía este consejo para todos los estudiantes migrantes:

“Si deseas lograr tus objetivos, siempre recuerda que todo es difícil pero no imposible … Siempre ten altas expectativas y nunca te rindas”.

glong@brownsvilleherald.com