Barreras son efectivas y funcionan

Por Rick Kelley
Valley Morning Star

NOTA DEL EDITOR : Esta es la segunda parte en una serie de dos partes. Para leer la primera

parte, vaya a www.elnuevoheraldo.com

LOS INDIOS — Uno de los dolores más grandes de cabeza para los agentes de la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande son las curvas y recodos del río, lo cual puede facilitar una corta carrera de unos cuantos pies del río al dique, a Estados Unidos y escapar.

La velocidad es todo – para ambos lados.

“Aun si se tienen, y sí se tienen, cámaras allí, vídeo vigilancia, es muy difícil que un agente de la Patrulla Fronteriza pueda actuar lo suficientemente rápido como para detener y arrestar a estas personas que se lanzan en carrera rápida desde el río a esos vecindarios”, dijo el Alcalde de los Indios Rick Cavazos. “Puede ocasionar persecuciones que realmente se vuelven muy peligrosas para el público.

“Las barreras en estos lugares son muy efectivas y funcionan y hay una disminución en cruces en estas áreas que están aseguradas con tres diferentes tipos de apoyo”, agregó.

Se tienen algunas entradas porque gran parte de la cerca a lo largo del Río Grande tiene amplios portones que siempre están abiertos, proporcionando avenidas para cosechadoras, recogedores de algodón y demás maquinaria agrícola grande que se dirige a los campos al otro lado del dique.

Actualmente eso está cambiando.

Conducir por un camino de tierra contiguo a un canal cerca de Los Indios, llegamos a uno de esos portones abiertos donde un equipo de construcción está instalando un portón fijo que abrirá, probablemente vía teclado codificado, solo para la criminología y agricultores. Cavazos dijo que se le ha comentado que serán instalados otros portones fijos para eliminar esos puntos de acceso abierto en los muros.

El canal por el que viajamos lleva hasta el Río Grande, y hace varias semanas, los narcotraficantes echaron una carga a una pickup en el río, y pasaron por el portón a lo largo de ese camino lleno de baches, dirigiéndose hacia la carretera U.S. 281, tan solo a unas cuantas yardas de distancia.

No lo lograron, y tampoco sus 900 libras de marihuana.

Portones y cerrojos

Conduciendo por encima del dique, Cavazos señala el “paisaje” de la Patrulla Fronteriza.

El césped de ambos lados del dique está cortado, y la maleza se ha despejado para que hayan pocos lugares donde esconderse.

Al fondo del dique en el lado del muro, hay otra calle de tierra que también se mantiene despejada. Las unidades de la Patrulla Fronteriza arrastran enormes neumáticos de tractor a lo largo de este camino para mantenerlo inmaculado, y usan esta táctica para revisar huellas, para ver si cruzaron personas.

“Ven ese bordo allá”, dijo Cavazos, apuntando a un lugar probablemente a cientos de yardas de lejos en el área de La Paloma/El Ranchito. “El río está allí, el verdadero río.

“Aquí tuvimos mucho tráfico”, agregó, y no solo es el río que está cerca, sino la carretera U.S. 281, también.

Bloqueando a los vehículos para que no lleguen a U.S. 281 esta una barra amarilla asegurada alrededor de tres pies arriba del suelo, con ruedas gemelas en el centro.

“Hasta que instalen un portón (permanente) tienen que detener este tráfico vehicular de entrar aquí e irse”, dijo. “Es un portón de mitigación”.

“Es para el único propósito de detener este tráfico vehicular”, dijo. “Lo que hacían es llegar hasta ese pequeño bordo allá, cargar, y allá van. Va a ser una persecución a alta velocidad, no hay duda de eso, una persecución donde no cumplen con detenerse cuando les dan la orden”.

Fuera de vista

Cavazos dijo que la mayor parte de las personas en el Valle, aun aquellas familias que han estado aquí por generaciones, no entienden el verdadero alcance de los cruces fronterizos o como son procesados.

Procesar a cada persona que busca asilo requiere a un agente de Patrulla Fronteriza un promedio de cuatro horas aproximadamente, y si las huellas dactilares electrónicas llegan con antecedentes penales, eso puede agregar más horas.

Ya procesado, el indocumentado no-delincuente es llevado al interior del país por autobús dentro de 24 a 48 horas, a esperar una fecha en la corte que muy probablemente será después de varios años.

“Se les dará una fecha en la corte y la fecha en la corte más cercana ahora cuando estaba en la mesa redonda con el presidente nos enteramos (la semana pasada), es de dos y medio a tres años”, dijo Cavazos.

Al continuar despuntando los cruces en el Valle, particularmente en el área de McAllen y el oeste del Condado Hidalgo, Cavazos dijo que a menos de que vivan exactamente en la frontera o trabajen en alguna capacidad procesando a estas personas, nunca lo notarán.

“Entonces por eso se tiene eso, ‘Realmente no vemos ninguna crisis’”, dijo. “Bueno sí, pero no se ve. Se les detiene y luego son procesados, se les deja en la estación de autobús y salen del Valle.

“Si alguna vez llegan a inundar McAllen, no hay ningún lugar a donde estas personas pueden ir, no se están moviendo al norte a los Estados Unidos, como lo que pasó en El Paso recientemente donde dejaron a un montón de personas en la estación de autobuses en realidad sin ningún lugar a donde ir”, agregó.

— rkelley@valleystar.com