‘Personas asombrosas’

POR LORENZO ZAZUETA- CASTRO

The Monitor

McALLEN — Tomándose un momento de un programa algunas veces abrumador el viernes, la Hermana Norma Pimentel, la figura pública más reconocida del centro de alivio, mecía a un infante en sus brazos.

Pimentel miraba amorosamente a la bebita de 5 días de nacida mientras explicaba que la madre de la niña, que también tiene que cuidar de un infante comenzando a caminar, dio a luz hace menos de una semana y descansaría varios días más antes de seguir a su próximo destino.

Como la directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle del Río Grande, los operadores de tres de las instalaciones de alivio en McAllen, Pimentel pasa mucho tiempo aquí, y en esta mañana ella dirige al personal y a los voluntarios a manejar las diversas necesidades de sus huéspedes.

Sentada adentro de un cuarto inmediatamente a la derecha de la entrada del centro de alivio, ubicado en la calle Hackberry, había cuatro adultos cada uno esperando reunirse con personal mientras se preparaban para hacer planes de asegurar los boletos de autobús a su siguiente destino.

En el pasillo, los niños juegan con sus juguetes, mientras las personas se mueven entre sus cuartos asignados, y los espacios comunes dentro del centro.

La mayoría de aquellos que se quedan temporalmente en el centro de alivio son niños, dijo Pimentel. En muchas maneras, el deseo de ayudar a los niños es la manera como originalmente se formó el centro de alivio.

Entrando en su quinto año, el centro de alivio nació por la “crisis” de menores de edad no

acompañados del 2014, cuando multitudes de niños de países centroamericanos estaban llegando sin sus padres a la frontera de Estados Unidos con México.

Durante ese período, a partir del otoño del 2013, al verano del 2014, oficiales de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos dijeron que aprehendieron a casi 50 mil menores no acompañados a lo largo del suroeste de Estados Unidos. Una mayoría de ellos de países centroamericanos. Se esperaban 90 mil más aprehensiones para finales de ese año.

Al comienzo de junio del 2014, Pimentel, identificando una necesidad de albergar temporalmente a estos niños inmigrantes, y unidades de familia de inmigrantes, usó instalaciones de la iglesia católica Sacred Heart, ubicadas en el centro de la ciudad de McAllen, como refugio improvisado temporal.

Antes de que abrieran las instalaciones, los oficiales de la Patrulla Fronteriza, careciendo del espacio en sus centros de detención, estaban dejando a los inmigrantes recientemente procesados en la estación de autobuses en McAllen, ubicado tan solo a unas cuadras de la iglesia.

Inmediatamente, Pimentel dijo, que contactó a representantes de la ciudad de McAllen, y oficiales de la Patrulla Fronteriza, para descifrar una manera para trabajar en conjunto para ayudar con lo que el entonces Presidente Obama había declarado una crisis humanitaria en la frontera.

“Nos sentamos a la mesa y dijimos hay una situación que estamos teniendo que atender aquí en nuestra comunidad, y necesitamos de su cooperación”, dijo Pimentel. “Fueron muy accesibles, y serviciales y cooperativos. Por lo tanto desde el primer día que hablamos con ellos, decidimos — la mejor manera como atenderíamos esta (crisis)”.

Una línea de comunicación entre la Patrulla Fronteriza y el centro de alivio se había abierto desde ese punto en adelante, de acuerdo con Pimentel.

Ella dijo específicamente, que era útil saber de la agencia cuántas personas irían a entregar; esto ayudó a determinar cuántos voluntarios necesitaban,

cuánta comida y suministros se requerían para acomodar a las familias que pasaban por el centro.

El nivel de cooperación entre las entidades es la fuerza impulsora detrás de la efectividad del centro de alivio, que comenzó tan modestamente como un refugio temporal operado desde la iglesia católica Sacred Heart, a lo que es ahora diferentes instalaciones en la ciudad.

La colaboración entre las diferentes entidades aquí es un fuerte contraste contra lo que sucedió la semana pasada en El Paso, cuando se fueron a entregar a más de 600 inmigrantes en una terminal de autobuses en el curso de varios días, a partir del 23 de diciembre.

Esto ocasionó una mezcla caótica entre las organizaciones benéficas de El Paso, oficiales municipales y voluntarios, para encontrar recursos y refugios para los cientos de inmigrantes, que, sin la ayuda de las entidades antes mencionadas, se quedaron varados en el centro de El Paso.

El lunes, el periódico El Paso Times reportó que oficiales de Inmigración y Aduanas dijeron a oficiales municipales, que habían cometido un error cuando dejaron a los cientos de inmigrantes en la estación de autobuses.

Como en el Valle del Río Grande y otros estados del sur, ICE y Patrulla Fronteriza típicamente coordinan con las organizaciones benéficas y otras organizaciones en El Paso para evitar los problemas que los oficiales experimentaron la semana pasada.

Pimentel dijo, que el 26 de diciembre, los oficiales de la Patrulla Fronteriza fueron a dejar a 550 personas en sus instalaciones, un promedio ligeramente mayor de lo normal de personas en un día.

En promedio, el número de personas dejadas por la Patrulla Fronteriza fluctúa a lo largo del año, con tan pocos al día como 200, y tan altos como 500, y todo entre eso, dijo Pimentel.

El viernes temprano, la Casa Blanca envió unapresentación a miembros del Congreso, la mismapresentación vista en el informe del miércoles

sobre la seguridad fronteriza entre el Presidente Trump y líderes.

La presentación, titulada “A Border Security and Humanitarian Crisis”, entre otros factoides, declararon que hubo un incremento del 50 por ciento de incremento en aprehensiones de unidades de familia en el año fiscal 2018, y un incremento del 25 por ciento de incremento en aprehensiones de menores no acompañados durante ese mismo tiempo.

Pero el incremento en este tipo de aprehensiones no es una sorpresa para Pimentel, que anticipa más unidades de familia, y más niños continuarán viniendo a las fronteras localmente, y subsecuentemente al centro de alivio.

Para los centros de alivio locales, dio crédito a la comunidad que se encargó de estas familias ayudando a los esfuerzos de Caridades Católicas cuidando de ellos de manera efectiva.

“Es asombroso que fue porque la comunidad aquí en el Valle vio la necesidad, y se ofreció, se acercó y dijo, ‘quiero ayudar’, ‘quiero ser parte de esto’, ‘quiero poder ayudar’. Vieron familias, vieron a los niños, las madres, los bebes, y vieron la necesidad desesperada que tenían de ayuda, de ayudarlos de una manera humana”, dijo Pimentel.

“Es hermoso ver a nuestra comunidad en el Valle del Río Grande lista para ayudar a un humano que está sufriendo y lleno de dolor y que necesita ayuda. Me ha ayudado a comprender quienes somos aquí en el Valle. Las personas en el Valle son personas asombrosas que están listas para ayudar a las personas que lo necesitan”.

lzazueta@themonitor.com